El
cantor
(homenaje
a
Tito Alonso)
Tomé
su voz de tango que decía
los
versos de los hombres que vivieron
y
las notas de los otros que pudieron
birlarle
a su dolor la melodía.
Cerró
sus ojos, los años hacia adentro,
de
su canción la noche fue nodriza;
las
paredes del lugar una repisa
donde
colgaban uno a uno los misterios.
Ahora
el cantor se busca en un recuento
sobre
todas las miradas que lo miran;
y
será un dios, pagano pero en vida,
de
un racimo de oídos que creyeron.
Último
tango, la hora se moría;
se
descargan los aplausos en un eco.
Entre
sillas vacías por el día
dicen
que dicen que el cantor siguió diciendo.
Pablo Somma