Jorge
Arrojas nació en Buenos Aires en 1938.
Poeta, viajero, bohemio incansable, a realizado la letra de temas para diversos
intérpretes como Lolita Torres (“Serenata para mi orgullo”, música
de Víctor Buchino, homenaje a ella en el programa“Argentinísima”,
1984) o para Gal Costa (“Maria Passaro”, música de H.
Malvicino, estrenado en Teatro Rex, 1992). También compuso tarantos (palo del
flamenco que significa “queja de los mineros”) para Ángel
Pericet , como el magistral “30 jornales un sueldo”, entre
otros.
Ganó el certamen
“Gardel de la canción” organizado por la Fundación Banco Provincia
de Buenos Aires (1985) junto a Horacio
Malvicino (música) con el tema “Gigante, genio y tango”.
Escribió letras para dos comedias musicales: “Esa vieja madera en forma
de cruz”, con 14 canciones y coros (libro de Jorge
Falcón y música de Malvicino) y “Las pasiones bíblicas populares”
-obra acerca de los siete pecados capitales- para Víctor
Proncet (ejemplos de esta, son: “El manso” -Ira-, “Erótica”
-Lujuria-, etc.).
Vivió casi veinte años en Brasil desde el ‘70 al ‘90 con viajes
esporádicos a nuestro país. Allí, en su amado Brasil, realizó intervenciones
artísticas en bares y cafés-concert en distintas ciudades como Porto Alegre,
San Salvador Bahía, San Pablo, Fortaleza, etc.
En uno de sus pasos por la Argentina de los ‘80
escribió letras sobre las cuestiones sociales y costumbristas del momento con
ilustraciones de Eduardo Fasulo
(“El cheque volador”, “Mimí card”, “A los bicleteros”, etc.) de
gran repercusión entre los porteños por su cáustico sentido del humor.
Inumerables artistas han compartido su amistad. Han recitado varios de sus
poemas Ariel
Petrocelli y Luis
Medina Castro, así como el gran Ben
Molar le produjo la grabación de los temas “Proceso al gorrión
caído” y “Saca el dedo del gatillo”. El anecdotario de sus andanzas artísticas
con su padrino, el inolvidable “Poroto”
Botana, o su estadía “na casa do Carybé”
en Bahía de San Salvador, donde se encontraban a brindar y disertar sobre
literatura con el maestro Jorge
Amado, merecen un capítulo aparte.
Trabajador de la cultura, participó en el armado del área artística y
cultural de diversos locales de Brasil. (¡en
donde hasta una calle del Morro da Cruz lleva su nombre: “Rúa do
argentino”!). La Universidad de Santa Catarina -Porto Alegre- lo convocó hace
aproximadamente dos años, para recitar su obra en un encuentro de Historia y
Literatura Latinoamericana.
Fue asesor artístico de Radio
Nacional en Puerto Iguazú invitado por su director Roberto Aguerrebere.
Ya definitivamente insatalado en su Buenos Aires cruel y querido, logró
generar excelentes ámbitos de trabajo y arte en bares notables de Buenos Aires,
más precisamente en el barrio de Barracas,
a saber: “La Sirena” y “Los Laureles”.
Adjuntamos a continuación de esta reseña, a modo de ejemplo, material de
sus distintas actividades.